Experience of Political Struggle in Garment Factories

The discussion was tense and at times acrid. I could see the blood vessels had dilated in the faces of the two contenders and it seemed that at any moment they were going to explode.

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Brisez toutes les frontières, Luttez pour le communisme

Par petits ou plus gros groupes, par personne isolée, c’est un filet constant. Les migrants arrivent tous les jours et n’arrêtent pas d’arriver dans les abris déjà surpeuplés de Tijuana. Ils disent qu’ils sont des milliers. Plus personne ne les compte. Parce qu’en fin de compte, ils n’ont jamais compté. C’est pourquoi ils ont dû fuir l’Amérique centrale et crier au monde entier ! « NOUS VOULONS TRAVAILLER, NOUS AVONS FAIM, ILS TUENT NOS FAMILLES ! » Et ils sont parvenus au pied de murs d’acier avec des piques et des murs de haine, une haine qui ne cesse de grandir inexorablement.

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Smash all borders, Fight for communism

In large groups or small groups, even single individuals, it is a constant drip; migrants arrive every day, showing up at the already crowded shelters in Tijuana. They say there are thousands of them, no one counts anymore. Because in the end, they have never counted. That’s why they had to escape from Central America and shout to the whole world “WE WANT TO WORK, WE ARE HUNGRY, THEY ARE KILLING OUR FAMILIES! And they have come up against walls of metal with spikes, and walls of hatred, of hatred that continues to grow slowly.

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Aplastemos las Fronteras, Luchemos por el Comunismo.

En grupos grandes o chicos, incluso solos, es un goteo constante; los migrantes llegan cada día, y no paran de llegar a los ya abarrotados albergues en Tijuana. Se dicen son miles, ya nadie los cuenta. Porque al final, nunca han contado. ¡Por eso tuvieron que escapar de Centroamérica y gritar al mundo entero “!QUEREMOS TRABAJAR, TENEMOS HAMBRE, ¡ESTAN MATANDO A NUESTRAS FAMILIAS!”. Y se han topado con muros de metal con espigas, y con muros de odio, de odio que sigue creciendo lentamente.

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Revuelta de las chalecos amarillos.

PARÍS, FRANCIA. Probablemente han visto fotos de barricadas en llamas en la avenida Champs Elysee, y miles de manifestantes con chaquetas de seguridad de plástico amarillo. Estos son los “gilets jaunes” y se están rebelando contra el alto costo de la vida, y en particular contra el aumento de los impuestos a la gasolina. (La gasolina en Francia cuesta el equivalente a más de $6 US por galón! La mayor parte son impuestos!)

La rebelión fue organizada a través de los medios sociales la semana pasada, el 17 de noviembre. Cientos de miles de trabajadores desesperados, desempleados, jubilados e incluso profesionales se pusieron chaquetas amarillas de seguridad y ocuparon círculos de tráfico, bloquearon intersecciones y cerraron el acceso a centros comerciales y refinerías. En las entrevistas todos dicen lo mismo: que no pueden llegar a fin de mes, e incluso se encuentran sin comida a fin de mes. (El gobierno dice que el impuesto es para proteger el medio ambiente.)

Una vez más tenemos pruebas irrefutables de que el capitalismo ni siquiera puede garantizar la alimentación y el transporte de los trabajadores. (Recuerde que Francia es uno de los principales productores mundiales de alimentos y automóviles). ¿Puede el comunismo hacerlo mejor? Por supuesto! Las necesidades de todos serán satisfechas porque todos trabajarán. Los coches individuales serán sustituidos en su mayoría por un transporte público cómodo (gratuito, por supuesto). Y sin dinero, sin impuestos. No habrá necesidad de llegar a fin de mes.

Según estimaciones conservadoras, un cuarto de millón de personas salieron con sus chaquetas el 17 de noviembre. Muchos mantuvieron la protesta hasta el 24 de noviembre, para una gran manifestación en París. El gobierno aprobó el rally en el Champs de Mars, cerca del Eiffel Tour. En su lugar, las decenas de miles se infiltraron en la avenida Champs Elysee (la principal avenida de París) y se dirigieron hacia el Arco del Triunfo. Los policías atacaron a los manifestantes con gas lacrimógeno, cañones de agua y balas de goma. En respuesta, los gilets jaunes levantaron barricadas, les prendieron fuego, desenterraron adoquines y comenzó la pelea.

Revolt of the Yellow Jackets

PARIS, FRANCE. You have probably seen pictures of burning barricades on the Champs Elysee, and thousands of demonstrators wearing yellow plastic safety jackets. These are the “gilets jaunes” and they are rebelling against the high cost of living, and in particular the higher taxes on gas. (Gas in France costs the equivalent of more than $6 US per gallon! Most of it tax!)

The rebellion was organized through social media last week, November 17. Hundreds of thousands of desperate workers, unemployed, retirees and even professionals put on yellow safety jackets and occupied traffic circles, blocked intersections and barricaded access to shopping malls and refineries. In interviews they all say the same thing: that they can’t make ends meet and even find themselves short of food at the end of the month. (The government says the tax is to protect the environment.)

Once again we have indisputable evidence that capitalism can’t even guarantee food and transport for workers. (Remember that France is one of the world’s leading producers of food and cars). Can communism do better? Of course! Everybody’s needs will be met because everyone will work. Individual cars will be mostly replaced by comfortable public transportation (free of course). And with no money, no taxes. No ends to make meet at the end of the month.

By conservative estimates a quarter of a million people went out in their jackets on November 17. Many kept it up till November 24, for a big rally in Paris. The government approved the rally in the Champs de Mars, near the Eiffel Tour. They would have been safely out of the way so instead the tens of thousands infiltrated the Champs Elysee (the main avenue in Paris) and headed for the Arc de Triomphe. The cops eventually attacked the demonstrators with teargas, water cannon, and rubber bullets. In response the gilets jaunes threw up barricades, set them on fire, tore up cobblestones, and the fight was on.

Young Communists

While the scourge of capitalism seems unstoppable, young communists [young people who call themselves “communist” but are not loyal to the ruling ‘Communist’ party] everywhere are putting up stiff resistance. In China, where the faux-Communist Party of China (CPC) holds sway, real communists have been posing a problem. In August, young communists converged from across China to the southern city of Huizhou to organize independent labor unions in nearby factories, stage protests and demand better protections for workers. The capitalist authorities of the CPC moved quickly to crush this dissent by detaining several young communists and workers and even censoring their internet posts.

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Jóvenes comunistas

Mientras que el azote del capitalismo parece imparable, los jóvenes comunistas[jóvenes que se llaman a sí mismos “comunistas” pero que no son leales al partido gobernante `comunista’] en todas partes están levantando una dura resistencia. En China, donde el falso Partido Comunista de China (PCCh) tiene poder, los verdaderos comunistas han estado planteando un problema. En agosto, los jóvenes comunistas convergieron de toda China a la ciudad sureña de Huizhou para organizar sindicatos independientes en fábricas cercanas, organizar protestas y exigir mejores protecciones para los trabajadores. Las autoridades capitalistas del Partido Comunista Chino se apresuraron a aplastar esta disidencia, deteniendo a varios jóvenes comunistas y trabajadores e incluso censurando sus puestos en Internet.

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